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CyberDodo y los niños de la calle (1-38)

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Es un menor que se quedó sin hogar, y que vive y duerme en la calle; la circunstancia agravante es que generalmente pierde el contacto con su familia. A veces también se incluyen en esta definición los niños que, aunque viven con sus familias, se ven obligados a trabajar todo el día en la calle.

¿Cuántos son?

Como suele ser el caso, es muy difícil responder con certeza. Lo que es seguro es que este problema afecta a todos los continentes: los organismos oficiales calculan que el número oscila entre 100 y 150 millones.

¿Por qué un niño se ve obligado a vivir en la calle?

Existen numerosas razones: de todos los flagelos que afectan a los niños, el primero que viene a la mente es la pobreza. Como las familias no tienen medios para alimentarles, los niños se quedan solos y deben encontrar sus propios medios de subsistencia, lo cual puede suceder cuando uno de los padres muere (Por ejemplo, esto ocurre millones de veces en África debido al SIDA).

¿Cómo puede ser que el en siglo XXI todavía haya niños en la calle?

¿Cómo sobreviven los niños de la calle?

La respuesta tranquilizadora, que generalmente está teñida de una vaga admiración, es: "Ellos se las arreglan"; pero, en realidad, son víctimas de chantajes, de agresiones y de toda clase de ataques hacia su integridad física y moral.

Para obtener comida, se ven obligados a aceptar cualquier clase de trabajos, incluso los peligrosos o denigrantes; es así como muchos niños de la calle se prostituyen, venden droga o incluso se convierten en niños soldados, obligados por la milicia sin corazón.

Pueden servir como mano de obra barata en una construcción y para llevar cargas pesadas, lo cual ponen en peligro su salud y su crecimiento; también los encontramos como limpiadores, empleados domésticos, limpiabotas, portadores, repartidores, guardianes, etcétera.

Los menos afortunados, o los más débiles, revisan los cestos de basura y desechos para sobrevivir, y son obligados a ejercer la mendicidad -cuando no se trata de robos-, lo cual les margina aún más de la sociedad.

Su falta de estatuto oficial les expone a los líderes de pandillas locales y a otros adultos inescrupulosos, con quienes siempre estarán en deuda, y generalmente su salario consiste en un poco de comida o simplemente en un banco para dormir unas pocas horas.

Como si su situación no fuera lo suficientemente grave, muchos de estos niños recurren a solventes y otras sustancias para "olvidar" su condición, y se vuelven dependientes de estas drogas, que afectan su salud y su juicio.

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