Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño
CyberDodo y las hormigas (1-1)
CyberDodo y las abejas (1-5)
La playa (1-6)
La Convención (2-1)
Definición de niño – Artículos 1 y 2 - (2-2)
La misión de CyberDodo (2-40)
CyberDodo y el despilfarro de energía (1-20)
CyberDodo y las personas con discapacidades (2-20)
La importancia de los medios de comunicación – Artículo 17 - (2-15)
CyberDodo y los peligros del fuego (1-7)
Los ríos (1-8)
Comprender el interés superior del niño (2-3)
CyberDodo y los monos (1-13)
CyberDodo y los camellos (1-31)
CyberDodo y el agua (1-32)
Las plantas medicinales (1-33)
CyberDodo y los pingüinos
CyberDodo y los niños soldados (2-30)
CyberDodo y los guepardos (1-23)
CyberDodo y las moscas tse-tsé (1-47)
CyberDodo lucha contra la explotación sexual infantil (2-27)
CyberDodo y el coral (1-16)
CyberDodo y las napas freáticas (1-53)
El derecho a tener una nacionalidad (2-37)
CyberDodo y los bosques (1-9)
CyberDodo lucha contra la obesidad (2-34)
CyberDodo y las águilas (1-21)
CyberDodo y la implementación del acuerdo (2-4)
CyberDodo y las tortugas (1-24)
CyberDodo y la libertad de expresión (2-13)
CyberDodo y los animales de corral (1-25)
CyberDodo y la lucha contra la trata de niños (2-28)
CyberDodo y los rinocerontes (1-28)
CyberDodo lucha contra el cigarrillo (2-35)
CyberDodo lucha contra el maltrato (2-16)
CyberDodo lucha contra el trabajo infantil (2-25)
CyberDodo y el efecto invernadero (1-40)
CyberDodo lucha contra la droga (2-26)
CyberDodo y los niños de la calle (1-38)
CyberDodo lucha contra el rapto de niños (2-11)
CyberDodo y los clones (1-4)
CyberDodo y las ballenas (1-10)
CyberDodo y el derecho a la educación (2-38)
CyberDodo y los delfines (1-11)
CyberDodo defiende el derecho a la libertad de expresión ante la Justicia (2-12)
CyberDodo y la energía solar (1-45)
CyberDodo y los elefantes (1-22)
¡3 minutos para descubrir CyberDodo!
CyberDodo lucha contra el hambre (2-6)
CyberDodo y la capa de ozono (1-35)
CyberDodo y la contaminación urbana (1-19)
CyberDodo y la leche materna (2-7)
CyberDodo y la nutrición (1-55)
La difusión de la Convención (2-39)
CyberDodo y el mantenimiento de las ciudades (1-41)
CyberDodo y el león marino (1-18)
CyberDodo y los dodos (1-2)
CyberDodo lucha contra las agresiones sexuales (2-33)
CyberDodo educa a los niños para que ejerzan sus derechos
CyberDodo y los tiburones (1-27)
CyberDodo y los moluscos (1-26)
CyberDodo y el tráfico de animales (1-30)
CyberDodo y el derecho a vivir con los padres (2-09)
CyberDodo y los caballos de tiro (1-36)
El derecho a tener un nombre (2-08)
CyberDodo y las represas (1-37)
CyberDodo promueve el derecho a la privacidad personal (2-14)
CyberDodo y los aligatores (1-39)
CyberDodo y los animales abandonados (1-43)
¡Luchemos contra la explotación sexual infantil!
CyberDodo y el patrimonio (1-44)
CyberDodo lucha a favor de los derechos que rigen la adopción (2-18)
CyberDodo y el calentamiento global (1-50)
CyberDodo y los plaguicidas (1-51)
CyberDodo y la morsa (1-46)
CyberDodo y la nutria (1-52)
CyberDodo y el salmón (1-54)
CyberDodo y el derecho a un nivel de vida adecuado (2-21)
El Edupack “CyberDodo y los derechos del niño”
CyberDodo y las arañas (1-56)
CyberDodo y la contaminación (1-57)
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CyberDodo defiende el derecho a la reunión familiar (2-10)
CyberDodo y los murciélagos (1-29)
CyberDodo y los animales de granja (1-58)
CyberDodo lucha a favor de los derechos de las minorías (2-23)
CyberDodo y los fertilizantes (1-12)
CyberDodo y la cría en batería (1-49)
Concurso: ¡Conviértase en reportero gráfico de CyberDodo!
Salón de la Fama (Ganadores de los torneos de CyberDodo)Los elefantes de hoy en día forman parte de la misma familia que los mamuts, es decir, la de los gigantes que son simplemente los animales terrestres vivientes más grandes.
Durante décadas se consideró que existían sólo 2 especies de elefante: la de África y la de Asia. Sin embargo, los avances de la ciencia permitieron distinguir 2 especies en África, que han sido denominadas "elefantes de la sabana" (loxodonta africana) y "elefantes del bosque" (loxodonta cyclotis). Si sumamos éstas dos a los elefantes de Asia (elephas maximus), obtenemos como resultado 3 especies de elefante, y no 2.
¿Cómo los reconocemos?
Los elefantes asiáticos se pueden distinguir fácilmente de los africanos, ya que estos últimos son más grandes y más macizos. Concretamente, su cruz mide en promedio 1 metro, y pesan de 1 a 2 toneladas. También, el más grande de ambos tiene orejas más grandes.
Observemos que si bien todos los elefantes africanos tienen colmillos (machos y hembras) y un cráneo llano, sólo algunos machos asiáticos los tienen, y los cráneos de esta especie presentan 2 jorobas. Existe otra diferencia visible en la terminación de sus troncos: el elefante africano tiene dos dedos prensiles, mientras que el elefante asiático tiene sólo uno.
La última sugerencia para diferenciarles es su espalda: el elefante asiático tiene la espalda arqueada, mientras que el elefante africano tiene la espalda hundida.
La trompa: ¡un verdadero instrumento!
Además de su imponente masa corporal, lo que llama la atención cuando se observa un elefante es su trompa, que -para él- es un instrumento multifuncional.
Es un instrumento pesado, ya que una trompa pesa en promedio más de 100 kilos. El elefante se sirve de ésta especialmente para bombear el agua y verterla en su boca o ducharse, para arrancar hierbas y hojas, e incluso como un "brazo" suplementario para poder agarrar cualquier objeto.
La trompa está formada por la prolongación del labio superior y la nariz.
Los colmillos: un don y una maldición...
Los colmillos son los dientes de la mandíbula superior que crecen sin cesar. El elefante los usa principalmente como arma, pero también le sirven para hurgar en el suelo en busca de los vegetales que tanto le gustan y para arrancar la corteza de los árboles.
Si bien el tamaño de sus colmillos es una ventaja muy importante para conquistar a las hembras, genera un inconveniente, ya que atrae también a criaturas considerablemente peligrosas: ¡los cazadores! Nadie desconoce que estas maravillosas piezas de marfil son involuntariamente responsables de la matanza que esta especie sufrió y todavía sufre.

¿Dónde viven los elefantes?
Como son vegetarianos, necesitan engullir a diario grandes cantidades tanto de alimento (alrededor de 200 kilos) como de agua (¡más de 100 litros!); esto les obliga a trasladarse regularmente. También, pasan la mayor parte de sus días en busca de alimentos.
Según la especie, viven en las sabanas y en los bosques -nunca lejos de los aguaderos, ya que los necesitan tanto para beber como para humedecer regularmente su piel.
¿Pueden desplazarse rápidamente?
Si sus desplazamientos se hacen en general a un ritmo apacible, son capaces de correr a más de 20 km/h, lo cual es demasiado para un animal tan pesado. Por otra parte, su peso no le permite saltar, lo cual es una excepción en el reino animal.
¿Cómo viven?
¿Se acuerda del documento sobre las abejas? Aunque pertenezcan a un género distinto, los elefantes son también animales sociales que viven en grupos (manadas) calificados como "matriarcales", o bajo la autoridad de una hembra. Estas manadas de una decena de individuos están formadas por hembras, crías de elefante y machos jóvenes. Cuando tienen una decena de años, los machos dejan la manada para vivir en soledad.
Los elefantes tienen una esperanza de vida similar a la del hombre.

¿Cómo se reproducen?
A un elefante no le resulta fácil venir al mundo, ya que se deben cumplir una serie de condiciones:
Su madre debe tener al menos 10 años.
Su padre más del doble, o incluso el triple.
Debe permanecer de 1,5 a 2 años en el vientre de su madre (ésta es la gestación con mayor duración entre los mamíferos terrestres).
Sin embargo, una vez que nace, la cría de elefante no tiene garantías de que podrá crecer, ya que vive amenazada por numerosos depredadores que intentan alejarla de los adultos que la protegen. Afortunadamente, el cuidado de la manada (y particularmente de su madre, que la amamantará durante 3-5 años) le permitirá llegar a la adultez a la mayoría de ellas.
¿Cómo los protegemos?
Además de la caza por el marfil de sus colmillos, que sufrieron durante décadas (la prohibición del comercio de marfil ha sido promulgada en 1989) y que continúa en forma de caza furtiva en ciertas regiones, los elefantes están padeciendo -como tantos otros animales- la desaparición de sus hábitats.
Para medir la amplitud de este fenómeno, hay que saber que los científicos calculan que la población mundial de elefantes se ha reducido a un 10 por ciento de su total en 1 siglo.
Por lo tanto, la protección de los elefantes pasa por la de su hábitat y por la lucha contra la caza furtiva. Estos poderosísimos e inteligentes animales fueron incapaces de defenderse solos contra su principal enemigo: ¡el hombre!

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