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CyberDodo y el despilfarro de energía (1-20)

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El desafío que presenta el consumo razonable de energía puede resumirse en una simple pregunta:

¿Es posible imaginar un desarrollo infinito en un planeta finito?

Obviamente, la respuesta es: "¡No!". Nuestros recursos naturales no son interminables, y la Tierra cada año se empobrece más, dada la explosión demográfica y el consumo desmesurado que caracterizan nuestros tiempos.

Las estadísticas nos proporcionan bastante información. En el último siglo, la población mundial se ha incrementado en más de 4 mil millones de personas. Si resulta difícil imaginarse lo que representa un siglo, se debe saber que cada día hay 200 000 seres humanos más que el día anterior sobre la Tierra, y que cada uno de ellos tiene necesidades energéticas.

Hace mucho tiempo, nuestros antepasados usaban la madera para obtener calor y cocinar su comida, pero más tarde se reemplazó por el carbón, el gas y el petróleo. Así, la humanidad ha pasado por alto el uso de la madera, que es una fuente de energía con conciencia ecológica por constituir un impacto medioambiental neutro en emisiones de CO2 (Véase el informe sobre el tema), y que es, sobre todo, renovable, a diferencia de los combustibles fósiles que se agotan tan rápido como agotan el planeta contaminando la Tierra y contribuyendo al calentamiento global. (Ver el informe).
 

 "¿Es posible imaginar un desarrollo infinito en un planeta finito?"

Para todos está claro que nos encontramos en un momento difícil. En este caso, ¿cuál debería ser nuestro modelo para el futuro desarrollo?

¿Podemos, como lo sostiene el bando progresista, transponer nuestro modelo occidental de consumo en los países en vías de desarrollo sólo para poder producir y vender más y más mercaderías? ¿Es razonable, o incluso posible, que cada persona del planeta tenga un coche, un televisor, una computadora, un refrigerador, un congelador, un lavarropas, una secadora, un microondas, un teléfono móvil, un reproductor multimedia, etcétera?

¿Dónde vamos para hallar los recursos, las materias primas y, finalmente, la energía para hacer que funcionen todos estos aparatos? Y lo que es más importante: ¿cuáles serían las consecuencias para nuestro medio ambiente? Dado el estado en el que ya se encuentra...

Por otro lado, ¿cómo podemos justificar el hecho de que a los países ricos se les permita beneficiarse de la profusión de aparatos y equipos denegados a otros? ¿Qué podría justificar tales distinciones entre los seres humanos?

Por lo tanto, la situación es clara, y los comienzos de una solución son visibles: los países ricos tienen demasiado, mientras que otros países no tienen lo suficiente. Hemos llegado al centro del problema de nuestro informe. Debemos conservar la energía. No es viable pensar que nuestra humilde persona no cuenta, o muy poco, dada la factura de la salud global.

CyberDodo y el gasto de energia

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